martes, 12 de junio de 2012

Crítica y reflexión sobre El extranjero de Albert Camus



Crítica y reflexión sobre El extranjero 
de Albert Camus por Rodrigo Cerna Chávez
Sinopsis 
La obra relata parte de la vida de Mersault, quien después de acudir al funeral de su madre siente un profundo vacío y una indiferencia arraigada ante toda experiencia, sensación, ocasión y persona. A pesar de contar técnicamente con una vida plena -amigos, pareja sentimental, empleo y vivienda-, comete un asesinato contra un acérrimo enemigo de un amigo cercano, lo cual le concede un pase automático ante el Jurado que finalmente le dictamina pena de muerte. 
Crítica
Sin duda alguna Camus muestra a través de sus páginas la cúspide y el clímax del pensamiento de la época (1942), caracterizado por una indiferencia, un profundo rechazo y una negación de toda ideología o espiritualidad propios del existencialismo y del nihilismo, respectivamente.
Primeramente es propio definir lo que el nihilismo representa, citando al autor: “Ser nihilista no es adherirse a ninguna ideología, ni suscribir ningún manifiesto, ni asumir un paquete de ideas preestablecidas: ser nihilista es una actitud refractaria ante los usos y costumbres de una sociedad, de rechazo a lo establecido, de confrontación a lo convencional”. (Morales, 2011).
Se demuestra lo anterior en la aversión total de Monsieur Mersault ante toda creencia ideológica religiosa, en su rechazo ante la existencia de Dios y de los valores morales establecidos por su Iglesia. Como bien lo establece el protagonista: “Contesté que no creía en Dios. Quiso saber si estaba bien seguro y le dije que yo mismo no tenía para qué preguntármelo; me parecía una cuestión sin importancia”. (Camus, 1942, p.36).
Es preciso hasta este punto definir lo que existencialismo significa: “una filosofía del siglo XX centrada en el análisis de la existencia y en la manera en que los humanos existen en el mundo. La idea es que los humanos primero existen y luego cada individuo pasa toda su vida cambiando su esencia o naturaleza. (...) Una búsqueda de sí mismo y el significado de la vida a través del libre albedrío de elección y de la responsabilidad personal”. (All About Philosophy Org, 2012). 
No obstante se observa un grado mayor de evolución de nihilismo, puesto que ya no se trata de un nihilismo activo, sino uno de índole pasiva y fusionado con un vacío existencialista de indiferencia hacia los sentimientos y valores humanos, reflejado en las decisiones tomadas y en los argumentos brindados por el personaje a lo largo de la historia. Consecuentemente se ratifica la ideología de Mersault al haberse desprendido absolutamente de toda estimación y emoción humana sobre los seres que le rodean, que van desde su madre, su amigo Raimundo hasta su amante María.
Indiscutible es que la Corte se sorprende en mayor medida por la insensibilidad y la indiferencia de Mersault ante la muerte de su madre y al homicidio consciente, que en el crimen como tal, lo cual dictaminaría irrefutable e inevitablemente su futuro.
Es propio y menester afirmar que dicho existencialismo y nihilismo pasivo característico del personaje es producto quizá de un racionalismo extremista, donde la mente del individuo ha trascendido más allá de los sentimientos, emociones y placeres, instaurándose por ende el raciocinio como máximo propósito. Precisamente una vez establecido un racionalismo radical, respaldado por una fluida e infinita sabiduría y experiencia, todo lo demás se considera un excedente innecesario y carente de valor alguno, por lo que es posible prescindir de su existencia. Como bien lo establece uno de los pensamientos del personaje Mersault: “Yo había tenido razón, tenía todavía razón, tenía siempre razón”. (Camus, 1942, p.37).
Se afirmaría entonces que la psicología del personaje -fundamentada en el ya mencionado existencialismo y nihilismo pasivo- estaría centralizada exclusivamente en el yo como origen y fin en sí mismo. A diferencia del resto de los personajes, los cuales al parecer han renunciado al interés por el yo para contender entre sí ante el único estímulo por el otro, por saber y engullir toda información, acción
Citando al personaje a través del texto del autor: “Pero todo el mundo sabe que la vida no vale la pena de ser vivida. (...) Desde que uno debe morir, es evidente que no importa cómo ni cuándo”. (Camus, 1942, p.35).
Uno de los aspectos más crueles y fatalistas del psique del protagonista consiste en la insensibilidad absoluta ante todo hecho, sea benéfico o fatídico, lo cual se comprueba en la vasta indiferencia en ciertas circunstancias que naturalmente serían un pesar para la conciencia y la salud mental, como por ejemplo el fallecimiento de la madre y el consciente y frío asesinato de un ser humano, independientemente de su afiliación religiosa, sexo, raza, entre otras cualidades.
Muestra de lo anterior se percibe en las siguientes líneas:
“Nada, nada tenía importancia, y yo sabía bien por qué. Desde lo hondo de mi porvenir, durante toda esta vida absurda que había llevado, subía hacia mí un soplo oscuro a través de los años que aún no habían llegado, y este soplo igualaba a su paso todo lo que me proponía entonces, en los años no más reales que los que estaba viviendo. ¡Qué me importaba la muerte de los otros, el amor de una madre! ¡Qué me importaba su Dios, las vidas que uno elige, los destinos que uno escoge (...)!” (Camus, 1942, p.37).
Indudablemente el arquetipo de El viaje del héroe es aplicable igualmente en el presente caso, puesto que se centra en la travesía interior que realiza el protagonista como intento de entendimiento de sí mismo para después comprender al mundo que le rodea. Son destacables los siguientes niveles:
  • Llamado a la aventura: A partir de la muerte de su madre, como proceso de adaptación a un mundo incomprensible. Se trata de una aventura personal y de índole interior.
  • Rechazo de la llamada: Prácticamente el personaje es indiferente ante todo y rechaza toda ideología existente.
  • Encuentro con el mentor o ayudante: Personajes como María, Raimundo y el padre.
  • Cruzando el primer umbral: El encuentro con los árabes que desemboca en el asesinato de uno de ellos.
  • Aproximación a la guarida del enemigo: Podría considerarse al mismo Mersault como enemigo, ya que su viaje consiste en una aventura interior. Se manifiesta como el choque múltiple de pensamientos, ideas y contradicciones mentales una vez concluido el juicio ante la Corte.
  • La prueba definitiva: Las conclusiones personales, las acusaciones y las deducciones sobre la religión (Dios), los sentimientos humanos (insensibilidad) y el rechazo ideológico (nihilismo y existencialismo).
  • La recompensa: Su trascendencia hacia el vacío, sin creencia alguna en otro mundo u otra vida.
Opinión
Finalmente es posible afirmar que la obra El extranjero de Albert Camus es una exquisita pieza que sirve de guía hacia el entendimiento del yo, ya que a través de sus líneas es viable preguntarse ¿cuál es la relación del “yo” con el “otro”? ¿acaso el racionalismo extremo puede conducir a la supresión de la sensibilidad humana y las emociones? Múltiples cuestionamientos más se conducen a través de las finas pero muy profundas líneas del texto. Una lectura totalmente recomendada para los amantes de la filosofía y de la duda.
Bibliografía

1 comentario:

  1. Como lo he dicho ya antes Rodrigo, es un placer poder atestiguar tus cuestionamientos al leerte.
    Excelente análisis! Es muy interesante tu vinculación del personaje con el nihilismo y el existencialismo; muestra un grado de interés de tu parte que seguramente vendrá de un ejercicio de autoexploración mental.
    La relación del yo con el otro y la relación que planteas de esta relación como "antídoto" de la indiferencia es muy interesante y me hace preguntarme: ¿Será que la valía del individuo se encuentra entonces depositada en las relaciones interpersonales que éste logre y por ende en el otro? ¿La trascendencia tan buscada en el ser humano entonces consiste en esta valía dada por el otro? Y es que es interesante porque si lo analisamos un poquitito, somos quienes somos y nos moldeamos como lo hacemos porque "el otro" nos "pide" que seamos "mejores" (lo que sea que eso signifique). Es decir, el individuo no cambiaría si no tuviera gente a su alrededor con la cual se relacione; nuestra necesidad de pertenencia nos lleva a cuestionarnos nuestra existencia y a moldear ciertos aspectos del yo.
    Entonces, si partimos de ésto, a mi me surge la pregunta de ¿Por qué tanto hablar entonces de un individualismo?
    ¿Tu qué piensas?

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